Roger Reyes analiza la reciente aprobación de la nueva ley agraria, destacando que aunque no resuelve todos los problemas del agro, sí constituye los primeros cimientos para transformar el sector. Explica que ahora habrá un padrón único de pequeños agricultores, lo que unifica criterios y evita confusiones sobre quién califica como tal.
La ley establece dos tramos tributarios:
La agricultura familiar (hasta S/ 160,000 anuales), exonerada de impuestos.
La mediana agricultura (de S/ 160,000 a S/ 800,000), que pagará solo 1.5%.
Mientras tanto, las grandes agroexportadoras seguirán pagando 15%. Reyes aclara que no se les ha reducido impuestos, sino que se mantiene la tasa vigente, desmintiendo críticas de ciertos sectores.
Uno de los objetivos centrales es la formalización, ya que permitirá a los pequeños agricultores acceder al sistema financiero, créditos blandos y certificaciones internacionales, mejorando así su competitividad. También se busca incentivar a las empresas agroexportadoras a comprar directamente a los pequeños productores mediante beneficios tributarios, reduciendo el rol de los intermediarios.
El entrevistado enfatiza que la ley promueve la asociatividad sin perjudicar los beneficios individuales, ya que la contabilidad se llevará de forma separada para cada productor. Esto permite sumar fuerzas sin perder las ventajas de la categoría de pequeño agricultor.
Reyes también señala que la ley impulsa la ampliación de la frontera agrícola hasta el 2035, aunque advierte que será clave garantizar que el 30% de las tierras quede reservado para pequeños productores, evitando que los grandes empresarios acaparen.
Finalmente, hace un llamado a los agricultores a no dejarse engañar por dirigentes o terceros en los procesos de formalización de tierras, ya que los trámites son gratuitos y deben hacerse de manera personal.
La nueva ley agraria aprobada por el Congreso sienta las bases para formalizar y fortalecer al pequeño y mediano agricultor en el Perú.
Se crea un padrón único de productores.
Los agricultores familiares quedan exonerados de impuestos, mientras que los medianos pagarán una tasa reducida.
Los grandes agroexportadores seguirán pagando 15%, pero con incentivos si compran directamente a pequeños productores.
Se busca promover la formalización, bancarización y acceso a créditos, así como la asociatividad.
La ley apunta a expandir la frontera agrícola hasta 2035, reservando un porcentaje para los pequeños agricultores.
Roger Reyes considera que esta norma marca el inicio de una transformación que permitirá a los pequeños productores crecer y competir, siempre que se garantice la correcta implementación y se evite la manipulación de la formalización por parte de intermediarios.
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